jueves, 6 de junio de 2013

MODELO DE NEGOCIOS CANVAS - CREANDO, ENTREGANDO Y CAPTURANDO EL VALOR.



¿Estás buscando una plantilla visual para presentar la forma de reinventar tu negocio existente o crear uno nuevo? ¿Estás buscando una herramienta mucho más fácil que la lluvia de ideas para desarrollar nuevas alianzas y ampliar tu portafolio de productos? El modelo de negocio canvas puede ayudarte a capturar cada punto de interés para dominar la relación de los clientes, proveedores, socios y partes interesadas...


Veamos como funciona !

Este es un video en youtube en el que Alex Osterwalders explica  su “Modelo de Negocio Canvas":


El Modelo de negocios de Canvas se refleja sistemáticamente, por lo que está libre para asignar a cada uno de sus elementos, los componentes empresariales reales.  


La siguiente lista de preguntas nos ayuda a pensar en la idea precisa para la creación o la innovación de un modelo de negocio.

1. Los socios clave




¿Quiénes son nuestros socios y/o proveedores clave?

¿Qué los motiva para asociarse con nosotros?

Entre los emprendedores, cada día, hay un mayor interés por establecer acuerdos de colaboración con terceros para compartir experiencias, costos y recursos (socios estratégicos, socios industriales, socios inversores, economías de escala, etc.) que les permitan diseñar, desarrollar y gestionar sus proyectos de negocio.


La pregunta es: ¿Con qué alianzas vas a trabajar? Este es un aspecto que cada día se está potenciando más. Es lo que se conoce como innovación abierta, ya que un emprendedor tiene que trabajar en un ecosistema con más gente y con más emprendedores.

Un ejemplo de trabajo colaborativo es el propio libro Generación de modelos de negocio, de Alexander Osterwalder, que para su elaboración ha contado con la participación de casi 490 colaboradores de 45 países. O uno de los modelos de negocio innovadores de los que hablaremos después: crowdsourcing o cocreación.


2. Las principales actividades


¿Qué actividades clave requiere nuestra propuesta de valor?

¿Qué actividades son las más importantes para esta propuesta? los canales de distribución, las relaciones con los clientes, el flujo de ingresos ...?

Ésta es una de las piezas más complicadas de definir dentro de un modelo de negocio porque de ella depende que tengamos claro (y que así lo transmitamos al mercado) qué somos y qué queremos ser. Como explica Osterwalder en Generación de modelos de negocio, a modo de ejemplo: La actividad clave del fabricante de software Microsoft es el desarrollo de software, mientras que la del fabricante de computadores Dell es la gestión de la cadena de suministros. A su vez, una de las actividades clave de la consultora McKinsey es la resolución de problemas. O como conclusión: No todas las actividades son clave, pero la producción o el marketing sí lo son.
 


3. Propuesta de Valor




¿Qué valor de la base se puede entregar a nuestro cliente?

¿Cuáles  son las necesidades del cliente que se satisfacen con esta propuesta?

¿En que nos diferenciamos de nuestra competencia?

Es aquello que te hace diferente de la competencia… pero sin olvidar un pequeño detalle: aquello que te hace diferente y por lo que tu cliente está dispuesto a pagarte. Puedes tener la idea del siglo, pero si no tienes clientes, de nada sirve. Ambos (propuesta de valor y cliente) se necesitan como el oxígeno para respirar. Hay emprendedores que diseñan su modelo alrededor de una propuesta de valor centrada en resolver una necesidad determinada de un cliente, pero no es por la que está dispuesto a pagar. Es una necesidad que le parece interesante, pero de ahí a pagar por ella hay una gran diferencia. Cuando le preguntas a los clientes qué cosas les gustaría tener, muchas no son cosas por las que estarían dispuestos a pagar. Por eso, lo importante es que cubra una necesidad por la que sí estén dispuestos a pagar. Para encontrar propuestas de valor, se aconseja plantearse preguntas como: ¿esto por qué se hace así? o ¿por qué siempre se ha hecho así?

Muchos emprendedores se dedican a buscar cosas que a nadie se les haya ocurrido, cuando la mejor estrategia para un emprendedor es resegmentar un nicho. Imagina un mercado típico donde todo se hace a medida, donde hay una fuerza comercial que tiene que hablar cara a cara con el cliente y tratarlo con mucho cuidado (porque como todo es a medida y son procesos de producción lentos). Por qué no darle la vuelta a ese nicho y, por ejemplo, en lugar de trabajar a medida, voy a hacer unos productos X e Y, y mi canal de venta será Internet, y será autoservicio, y te lo serviré en cuatro días y a un precio más competitivo. Muchas veces, los clientes no se han planteado que se puede hacer otra cosa, porque nadie se lo ha ofrecido antes. Si eres capaz de cambiar algo que existe ofreciéndole al cliente mejoras en todo el proceso, puede funcionar muy bien.

4. Relaciónes con el Cliente




¿Qué relación que el cliente esperamos establecer?

¿Cómo se puede integrar esto en mi negocio en términos de costo y beneficio?

No menos importante, que el resto de elementos, es el tipo de relaciones que quieres establecer con cada uno de tus segmentos de clientes. Y las relaciones pueden ser, entre otras, personales (cara a cara, telefónicas, etc.), automatizadas (a través de tecnología como e-mail, buzones...), a través de terceros (externalización de servicios), individuales (personalizadas), colectivas (a través de comunidades de usuarios). La clave aquí es cómo vas a conectar tu propuesta de valor con el cliente. Y eso tiene que ver con la sensación que quieres que produzca tu marca en el cliente. Por ejemplo, ¿soy un Corte Inglés, soy un Arturo Calle, soy un Zara, etc.? Es eso que es tan difícil de explicar, pero que es lo que diferencia que te compren a que no lo hagan.



5. Segmentos de Clientes




¿Para Quién estamos creando valor?

¿Quién es nuestro cliente más importante?

La propuesta de valor es importante, pero no más que los clientes. Son el centro de cualquier modelo, porque sin clientes no hay negocio. Y esto que puede parecer una perogrullada de manual no se suele tener muy en cuenta. La causa suele ser que muchos proyectos nacen enfocados a producto y no al cliente.

Y eso ¿qué riesgos implica? Tu idea puede ser maravillosa (o parecértelo a ti), pero sin ningún interés comercial. Suele pasar en proyectos lanzados por ingenieros, muy orientados a cómo lo voy a hacer, qué funcionalidades ofreceré… proyectos muy enfocados a producto. Después se plantean buscar si alguien está dispuesto a pagar por su producto. La principal causa de fracaso en este sentido, es aquella vinculada a ventas. Estamos enamorados de nuestro invento, pero no hay nadie que quiera pagar por él, porque no cubre ninguna necesidad ni soluciona ningún problema. Por eso, lo primero es encontrar un cliente y una propuesta de valor para ese cliente.

La obsesión por encontrar clientes no debe llevarte a disparar al bulto, pensando en que cuanto más abarques, mejor. No creas que tus clientes son todos. Inicialmente, focaliza, y ya habrá tiempo (según evolucione la empresa) para ampliar y/o cambiar los segmentos de clientes.

Lo ideal es buscar un nicho, cuanto más pequeño, mejor, porque un nicho resuelve la necesidad de un grupo muy concreto, normalmente no muy bien atendido, con lo cual suele estar dispuesto a pagar por ello.


6. Recursos clave




¿Qué recursos clave requiere nuestra propuesta de valor?

¿Qué recursos son importantes?  en dónde haremos énfasis? en los canales de distribución, en las relaciones con los clientes, en el flujo de ingresos ...?

Es el cómo vas a hacer tu propuesta de valor y con qué medios vas a contar: humanos, tecnológicos, físicos (locales, vehículos, naves, puntos de venta, etc.). Del estudio y análisis de este elemento depende, en gran parte, que el negocio llegue a ser viable, no tanto porque la propuesta de valor encaje en el mercado y haya clientes dispuestos a pagar por tus productos y/o servicios sino más bien porque mayores o menores recursos requerirán de mayores o menores esfuerzos financieros, intelectuales, de acuerdos con terceros, etc. De ahí que sea muy importante definir y valorar si, por ejemplo, vas a necesitar un equipo de ventas propio, externalizado; o si vas a llegar al cliente a través de una red de almacenes propios, franquicias u on line; o si vas a necesitar una flota de camiones o todo un complejo sistema logístico o vas a utilizar los recursos de socios estratégicos.


7. Canal de distribución




¿A través de que canales se quieren llegar a nuestros clientes?

¿Qué canales funcionan mejor? ¿Cuánto cuestan? ¿Cómo se pueden integrar en nuestra rutina y de la de nuestros clientes?

Este elemento incluye tanto los canales que vamos a utilizar para explicar a nuestros clientes cuál es la propuesta de valor como para ofrecérsela (venta y postventa). Como explica Osterwalder en Generación de modelos de negocio, se pueden utilizar y combinar diferentes canales (directos e indirectos y propios y de socios). Así, un modelo podría elegir y/o combinar entre un equipo comercial propio, una tienda online, una tienda física propia o de terceros, mayorista, etc. Los canales de socios reportan menos márgenes de beneficios, pero permiten a las empresas aumentar su ámbito de actuación y aprovechar los puntos fuertes de cada uno de ellos. En los canales propios, especialmente en los directos, los márgenes de beneficios son mayores, pero el costo de su puesta en marcha y gestión puede ser elevado. El truco consiste en encontrar el equilibrio entre los diversos tipos de canales para integrarlos de forma que el cliente disfrute de una experiencia extraordinaria y los ingresos aumenten lo máximo posible.


8. Estructura de Costos




¿Cuál es la más rentable en nuestro negocio?

¿Qué recursos y/o actividades clave son las más costosas?

Un aspecto que no se tiene muy en cuenta cuando se define el modelo de negocio es cuándo cobra tu empresa. El santo grial de los financieros son las necesidades operativas de financiación que tiene que ver con ¿cobras a tu cliente antes de pagar a tus proveedores? Es el modelo Olímpica. Lo que gana de los clientes que compran en sus tiendas lo tiene en el bolsillo más de 90 días hasta que paga a sus proveedores. En un modelo así, tu obsesión tiene que ser crecer, porque cuanto más creces más dinero tienes en el bolsillo. Y curiosamente hay empresas con necesidades de financiación que acaban ingresando, al menos, el 50% de sus ingresos por beneficios financieros. Es decir, si esos 90 días pongo el dinero a rentar puedo ganar mucho más.

En contraposición a ese modelo está el de la consultoría en donde contratas el proyecto con tu cliente  y empiezas a ejecutarlo. Dura tres meses y tus empleados "tienen la mala costumbre" de cobrar todos los meses. Estás invirtiendo dinero que aún no has cobrado para hacerlo al final.

De ahí que las necesidades de financiación sean un elemento a analizar escrupulosamente, porque un modelo con necesidades como éstas tiene un problema: si crece mucho, puede morir de éxito. Imagina un crecimiento del 200%, como vas a necesitar más empleados, ¿con qué vas a pagar sus nóminas que ahora son más y no tienes hasta que no cobres? Incluso peor en los casos en los que la consultora cobra sólo si tiene éxito. Por ejemplo, hay empresas que trabajan con la Administración y cobran a 360 días, y eso genera una tensión de tesorería tremenda.

La tesorería manda. Muchos suelen fijarse sólo en las ventas que generan y pueden entrar en una espiral de la muerte, donde, aunque tengan mucho trabajo, cada vez pierdan dinero. A menos que tengas un modelo estilo Olímpica o outlet online, la tesorería manda.

Se recomienda calcular cuánto ganas de cada venta y de qué manera contribuye a cubrir parte de los costos de estructura, y las pérdidas iniciales. Analiza tu capacidad y velocidad de llegar a punto de equilibrio. Calcula qué inversión inicial necesitarás, qué parte para cubrir las pérdidas iniciales hasta llegar al punto. Calcula el ciclo de venta hasta que llega el dinero a tu bolsillo, que suele ser mucho más largo de lo previsto. Hay previsiones que dicen que tendrás ventas a partir del segundo mes y, según qué mercado, puedes estar más de seis meses invirtiendo sin generar ingresos.


9. Flujo de ingresos



¿Cuánto están dispuestos a pagar nuestros clientes por nuestra propuesta?

¿Cómo prefieren pagar?

¿Cuánto cuesta cada fuente de ingresos? contribuyen a los ingresos totales? 

Es la consecuencia de lo demás, pero paradójicamente tiene que ser a priori, es decir, antes de empezar debes saber cuáles serán tus fuentes de ingresos. Eso sí, no las definitivas, porque todo negocio evolucionará y su modelo, también. 


 

El modelo de negocios del lienzo o de Canvas diseñado por Alexander Osterwalder es un producto que viene listo para usar, un  formato con nueve bloques interrelacionados que describe de una manera fácil y práctica la forma lógica como una organización crea, entrega y captura el valor. 

  
CÓMO PRESENTAR SU NEGOCIO/EMPRESA USANDO EL MÉTODO DEL BUSINESS MODEL CANVAS

UN DOCUMENTO CON VARIOS EJEMPLOS 

Fuentes: 

http://www.emprendedores.es/gestion/modelo-3?utm_source=redes&utm_medium=social-media&utm_campaign=emp
http://www.innovacion.cl/reportaje/metodologia-canvas-la-nueva-forma-de-agregar-valor/
alexosterwalder.com/
http://businessmodelalchemist.com/

domingo, 14 de octubre de 2012

EL PAPEL DEL CLIENTE: El iniciador, Quien especifica, El decisor, El influyente, El comprador, El usuario.




Por lo general, las empresas centran sus esfuerzos de comunicación en el consumidor final. Últimamente, sin embargo, las nuevas teorías han demostrado que no siempre el usuario final es el individuo que decide comprar, o hacer la compra en sí.

Aquí están algunos ejemplos:

Leche  : el usuario final es el bebé, pero la decisión de compra la toma la madre, y el comprador puede ser cualquier miembro de la familia.

Vehículo : El usuario final puede ser la hija, el comprador, la madre y el padre que decide. Puede unirse a otro elemento: el influyente, que puede ser el hermano o amigos.

Alimentos : Decisión de la compra hecha por la madre, la compradora la empleada doméstica, la cocinera prepara y es consumida por todos.

Como hemos visto cada vez se hace más difícil dirigir anuncios al público adecuado. Cada tipo de producto tiene su fabricante, comprador, usuario ...

Por lo tanto, podemos identificar seis elementos que afectan a la compra en alguna etapa de su desarrollo. Ellos son:

Iniciador: el que tiene la primera idea o la necesidad de realizar una compra.

Especificador: Es el que determina qué comprar: características, modelos, especificaciones, sabores, olores, etc.

Decisor: ¿Quién toma la decisión final de compra?.

Influyente: Es aquel que tiene el conocimiento y la ayuda en la determinación de las características, modelos, colores, etc.

Comprador: persona que hace la compra física.

Usuario: ¿Quién va a usar el producto?.


Además de los productos de consumo, cuya compra está determinada y especificada por los individuos, esta tipología también puede ser utilizada en empresas en las que un departamento necesita algo (iniciador) solicita al área técnica una recomendación (especificador), solicita la autorización de la junta directiva o de gestión (decisor), escucha a expertos (influyente) pasa la solicitud a la zona comercial (comprador) para comprar el producto y la entrega al área solicitada (usuario).


Finalmente, aunque existen casos en los cuales estos roles pueden ser jugados por la misma persona, debe aceptarse que la relación que el individuo sostiene con la organización cumpliendo cada uno de ellos, es distinta. Y por lo mismo, la empresa debe saber cuál de ellos está jugando cada ser humano en contacto con ella. Es por ello por lo que sólo comprendiendo al usuario, conquistando al comprador y conservando al decisor la empresa puede poner en práctica de forma exitosa las funciones del marketing.

Veamos, a continuación, estos videos que nos ayudan a aclarar estos conceptos:

  


miércoles, 6 de junio de 2012

BRANDING - GESTION DE MARCAS EN COLOMBIA

Antes de poder decirle a la gente lo que quieres que piensen de ti, debes saber con claridad quién eres tú”.  
                                                                          Martin Lindstrom (1)  

Muchos años atrás, la identidad de una marca y su diseño no eran los objetivos principales de ninguna empresa en el mundo. Ni siquiera los consumidores la determinaban, ya que al comprar algo, solo se basaban en características cualitativas o funcionales del producto.

La palabra marca en inglés “brand” proviene del nórdico antiguo “brandr” que significaba “quemar” y desde ese idioma se incorporó a la lengua anglo-sajona. Era quemando como los granjeros estampaban su símbolo en el ganado para demarcar que eran de su propiedad. Más tarde, cuando ese ganado se comercializaba, esas marcas permitían distinguir a los animales que pertenecían a un granjero o a otro, con lo cual, un granjero que tuviera animales de gran calidad pronto veía cómo los compradores buscaban ansiosamente su “marca” en el ganado. El uso de una “marca” para guiar el consumo fue así establecido, algo que continúa hasta nuestros días. 

A finales del siglo 19 y principios del siglo 20 fue cuando las marcas comenzaron a utilizarse ampliamente. La revolución industrial, con sus mejoras en la fabricación y en las comunicaciones, estalló en el mundo occidental, permitiendo el marketing masivo de productos de gran consumo.

Aun así, la explosión de las marcas es un fenómeno relativamente reciente que comienza después de la Segunda Guerra Mundial, empujado por el desarrollo del mundo occidental, la caída del comunismo, la globalización y los medios masivos de comunicación.

Gestionar una marca es comunicar activa y positivamente su calidad, garantía, coherencia y confianza; su personalidad, utilizando los diferentes elementos de comunicación que la componen: visuales, sonoros, sensoriales, todo lo que afecta directamente su imagen, la percepción del público que les creará apego o desapego.

Martin Lindstrom
(1) dice que para esto es necesario "despedazar" su marca, es decir, descomponerla en todos esos elementos que la conforman y que muchas veces no percibimos, pero que le están generando valor y que permiten enganchar al consumidor emocionalmente; un mensaje honesto y transparente, que busca empatía con sus emociones y aspiraciones, constructivamente por supuesto.

Lindstrom
(1) nos da como ejemplo, el valor intangible de la melodía que se escucha cuando se enciende un equipo de Nokia, o la forma de las botellas de Coca-Cola, elementos sensoriales que las identifican y diferencian de otras marcas y que seguramente usted inconscientemente había asociado y le recordaban que esa es su marca predilecta.     

El escenario en el que ha vivido Colombia en los últimos años, donde la economía crece, el consumo se expande y la competencia internacional se agudiza, hace que sea necesario convertir en prioridad el fortalecimiento de las marcas y lograr recordación. La competencia es cada vez más dura. El consumidor está abierto a nuevos conceptos, por eso conseguir un punto más de recordación en las marcas es más complejo que hace unos años. Las marcas tienen que moverse más rápidamente si quieren existir en la mente y el corazón de los consumidores.

Las empresas Colombianas se han dado cuenta que gestionar marcas de forma ordenada y coordinada les permite evitar inversiones erróneas mediante el enfoque de los recursos existentes hacia marcas que se posicionen fuertemente en el mercado. Esto da cabida al éxito de la empresa, siempre y cuando la gestión del portafolio asegure utilidades y flujo de caja.

En el País un mercado bastante apetecido es el de los niños y jóvenes, por él, las marcas y los productos compiten cada vez con más fuerza. En especial porque, según la edad, esta población tiende a influenciar más en ciertos aspectos, por ejemplo, los más pequeños inciden en la compra de alimentos y, a medida que crecen, participan más en decisiones relacionadas con los lugares de vacaciones, compras, restaurantes y centros comerciales. Además, existe una relación de doble vía entre padres e hijos como influenciadores de compra. Por una parte, los niños influyen en la toma de decisión de la compra y, por otro lado, ellos mismos, siguen las recomendaciones y costumbres de sus padres al momento de comprar.

Los niños y jóvenes han adquirido mucho poder a la hora de definir afinidades, cercanía y compras de sus marcas. Frente a un mercado con niños y jóvenes más independientes, a la hora de tomar decisiones, el mayor desafío de las compañías es desarrollar estrategias para pensar en el largo plazo y ser aliadas en su crecimiento.

En el segmento de adultos se muestran unos, escenarios de alta competencia donde la pelea por el posicionamiento es más intensa; unos líderes tradicionales, estables y consolidados en sus categorías, y otros más donde los liderazgos están amenazados.

El panorama para el desarrollo de las marcas se viene transformando por la agresividad en la competencia en las diferentes categorías. Y las marcas buscan ganar posición en la mente de los consumidores (top of mind), que es sinónimo de sobresalir entre ellas. Lograr que la marca se destaque frente a su competencia y sobresalga, facilita una mayor relación entre el mensaje y el consumidor y un proceso de compra. De hecho, mientras las marcas tengan una recordación alta, tendrán una mejor asociación de favorabilidad por parte de sus consumidores.

El top of mind (o recordación de marca) es un indicador valioso para entender la dinámica de las marcas en el mercado. Este indicador registra el porcentaje de personas que mencionan una marca específica en primer lugar, cuando se les pregunta en una encuesta cuáles son las marcas que recuerdan. Si bien el indicador no puede capturar toda la complejidad de las dimensiones de una marca, está demostrado que el top of mind se convierte en un factor decisivo en el momento en que el consumidor enfrenta una decisión de compra.

En esta lucha no sólo se trenzan las Grandes Compañías, muchas empresas pequeñas tienen serios problemas debido a que todavía presumen de la efectividad de los medios tradicionales de publicidad y ventas. Sin embargo, hoy en día el gastar cantidades enormes de dinero en radio, televisión y prensa, ya no funciona. Ahora, gracias a la capacidad de diversos medios disponibles, es posible darse a conocer de diferentes formas y con la capacidad de dirigir los mensajes a las personas que realmente están interesadas en lo que se está ofreciendo.
 

En Colombia, la competitividad de las empresas cada vez está fortaleciéndose ante el mercadeo por diversos medios y herramientas que soportan un proceso global para captar la atención de sus segmentos de mercado y redireccionar los esfuerzos hacia el alcance de los objetivos de las mismas, utilizando un conjunto de estrategias que permiten cubrir con los aspectos técnicos y creativos como diseño, desarrollo de medios, innovación, publicidad y ventas.

Todos los elementos utilizados en conjunto dentro de una estrategia de posicionamiento bien estructurada y adaptada a las necesidades, le han permitido a muchas empresas aprovechar el potencial de sus negocios eliminando las ineficiencias y debilidades que puedan tener. Al final, han podido superar todos los obstáculos que plantea un escenario como el colombiano convirtiéndolo en un espacio ampliamente competitivo.

Posicionar una marca sacándole provecho a todos sus elementos, requiere tiempo, paciencia y coherencia. Esa es la labor del branding; buscar los elementos particulares de la marca que le permitirán sobresalir, crear recordación, generar lealtad, respeto y admiración. El objetivo es que la marca permanezca positivamente en la mente de los consumidores, crear un valor de marca sostenible en el tiempo.

En Colombia no son pocas las empresas que han efectuado el ejercicio de comenzar a gestionar su marca "despedazándola", Evaluando su idioma, las palabras que son determinantes en el mensaje de la marca y que pueden hacerlas constantes en todo su material de comunicación, sus aromas específicos que la identifican, sonidos, formas, expresiones físicas, colores, efectos, etc.

No es un trabajo fácil, pero bien ha valido la pena, cuando, todo ese esfuerzo empresarial de tantos años da frutos y las empresas no se ahogan en el agresivo mercado actual, dónde lo único que importa es acabar con la competencia. Son esos frutos los que le permiten hacer de la marca un activo constante y sostenible, recordando siempre que la marca está más allá de un buen diseño gráfico, algo que merece y necesita ser muy bien manejada. 
 

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(1)Martin Lindstrom Está catalogado como uno de los máximos gurús en el tema del branding. Ha asesorado a empresas como McDonald's Corporation, Procter & Gamble, Nestlé, Microsoft, The Walt Disney Company y GlaxoSmithKline. Su libro, BRANDsense, fue aclamado por el Wall Street Journal como uno de los cinco mejores libros publicados hasta la fecha de comercialización.